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No hay trabajo

Últimamente me molesto cuando escucho a la gente quejándose de que en Panamá no hay trabajo. Creo que lo que realmente quieren decir es que no encuentran un trabajo que les guste. Cuando me vienen con esa queja casi siempre pregunto “¿qué estás buscando?” Generalmente la respuesta tiene que ver con oficinas lujosas y salarios jugosos.  Mi siguiente pregunta es “¿estás calificado para un trabajo que te ofrezca todo eso?” Obviamente, en la mayoría de los casos, hasta ahí llega la conversación. A veces se ofenden, a veces malinterpretan mi pregunta, a veces no tienen nada que responder.

 

Recientemente necesité que alguien reemplazara a mi asistente quien se iba de vacaciones. Ella se aseguró de conseguir a la candidata ideal: una joven mujer de confianza, con ganas de trabajar y que necesitaba el empleo.

 

Confiadas en que ésta sería el reemplazo, la citamos para el día antes de que se retirara mi asistente para un entrenamiento breve.  Se le avisó que llegara a las 8:45 a.m. Mi asistente la llamó a las 7:15 a.m. para recordarle que llegara a tiempo. Llegó la hora pactada pero no se apareció la joven. 17 minutos más tarde llamó para avisar que ya estaba cerca y que llegaba en pocos minutos. Cuando se me informó esto, le di las siguientes instrucciones a mi asistente: Cuando llega, agradécele por haber venido y dile que perdió la oportunidad por llegar tarde.

 

24 minutos después de la hora en que debió iniciar su primer día de trabajo, sonó el timbre. No vi cómo reaccionó, pero espero que haya aprendido su lección.

 

Desesperada por contratar reemplazo, publiqué un anuncio en un sitio popular de clasificados. Casi inmediatamente llamó una joven. Le di instrucciones de cómo llegar y la cité para el día siguiente a las 8:45 a.m. Además, recibí varias hojas de vida a mi correo electrónico. A todos les respondí y les cité para las 11:00 a.m. La joven que cité para las 8:45 no llegó y de los 12 que cité para las 11:00 sólo apareció una. La felicité por llegar a tiempo y la contraté.

 

Al día siguiente varios de los que había citado escribieron con excusas por no haber podido asistir a la entrevista.  Todos pedían que les reprogramara la cita.

 

¿Qué aprendí? Si te lo dijera todo, no me alcanzaría este espacio. Sin embargo lo más importante es que TODOS recibimos oportunidades constantemente. Si no actuamos inmediatamente y correctamente, esa oportunidad pasará a la siguiente persona. ¿De quién es la culpa, entonces?

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