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Pasión y dinero

Me encanta enseñar. No es porque esté tan de acuerdo con lo que dicen los libros de texto, sino porque cada asignatura que he enseñado me ha brindado la oportunidad de hablarles a mis estudiantes acerca de cómo funciona la vida real.

Creo que a veces como docentes perdemos demasiado tiempo enfatizando información que en verdad no es muy útil y dejamos pasar la oportunidad de hablarles de corazón a nuestros estudiantes y prepararlos para enfrentar el mundo. Pero ese tema lo analizaré en otro blog.

Hoy tuve una discusión muy interesante con mis estudiantes. Estamos leyendo el clásico ‘Animal Farm’ de George Orwell. Si nunca lo has leído, sería bueno que lo hicieras. Te abrirá los ojos al peligro del lavado de cerebro sutil que ocurre en casi todos los niveles de nuestra sociedad.

Por algún motivo empezamos a hablar acerca de cómo la actitud de escasez predomina en nuestro entorno y cómo a la gente le parece normal y aceptable vivir endeudados y de cheque en cheque. Les dije que recordaran mis palabras pues pronto serán ellos adultos y no tiene sentido vivir así: Tanto la riqueza como la pobreza son un estado mental. Tu dinero está detrás de tu pasión.

La mayoría de las personas dice querer tener dinero pero ellos no están dispuestos a cambiar de actitud. Nadie se hace rico odiando su trabajo y lamentándose por la llegada del lunes.

Tu dinero está detrás de tu pasión. En cuanto encuentres lo que te apasiona en la vida, no tendrás tiempo que perder quejándote que el fin de semana es muy corto y que la plata no te alcanza. Toda tu energía estará enfocada en ofrecer tu mejor trabajo porque estás haciendo lo que te encanta. Entonces vendrá tu dinero.

Permanecer en un trabajo que odias es una mentalidad de escasez porque crees que no hay de otras. Vivir de quincena en quincena es una mentalidad de escasez porque creas un futuro incierto. No contar con ahorros es una mentalidad de escasez y podría mencionarte muchas otras costumbres que también lo son. Cuando la escasez invade tu mente, las buenas ideas dejan de fluir y quedas atrapado en un ciclo tóxico.

Nada cambiará si tú no cambias. Si ya te cansaste de la escasez entonces toma el primer paso: empieza a agradecer por todo lo que hoy tienes y por todo lo que está por venir. Menciona cada cosa individualmente. Haz esto todos los días y empezarás a ver cambios pues ya no estarás enfocado en lo que falta, si no en la abundancia que hay a tu alrededor.


epSos.de / Foter / CC BY

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