Recogiendo migajas

Ayer me di cuenta que algunas personas honestamente creen que nos hacen un favor cuando nos dan un cumplido o piropo.  No sé quién tendrá la culpa de eso; los que tiran las migajas o los que las recogen con alegría.

Quizás se debe a que las redes sociales nos han hecho creer que de verdad necesitamos la aprobación de los demás. ¿Y quién quita que haya algunos que sí la necesiten? Todos hemos visto anuncios de cursos y seminarios dedicados a aumentar la cantidad de seguidores en redes sociales. De hecho, algunas personas te dicen con orgullo que no siguen a nadie que tenga menos de X cantidad de seguidores. También vemos publicaciones de celebración por la cantidad de seguidores que se ha alcanzado. Ciertos expertos lo ven como un símbolo de éxito. ¿Realmente lo es?

Claro, recibir halagos es bonito especialmente cuando vienen de corazón. Publicar una foto y que muchos te admiren se siente bien. Sin embargo, creer que necesitas ese piropo,  ‘me gusta’, u opinión abre la puerta para que cualquiera con dos migajas crea que puede mandar en tu vida.

Será que estoy mal yo, pero yo subo una foto porque a mí me gusta la foto y no para que a otros les guste. Si a otros les gusta, bien por ellos. Si quieren comentar sobre mi belleza física, les agradezco. Eso no significa que estoy obligada a sentirme especial por sus palabras porque creo que vine al mundo a ser mucho más que “bella”, según sus gustos.

Cuando vamos por la vida emocionándonos por cualquier comentario remotamente positivo damos la impresión de conformarnos con migajas.

Nos toca enseñarles a los demás cómo tratarnos; en eso consiste establecer límites. Esto incluye el tipo de halagos que estamos dispuestas a recibir. En lo personal no acepto piropos sensuales que no vengan de mi pareja ni halagos de comparación con otras mujeres. Tampoco acepto halagos de aquellos que casi casi son insultos. No me ofendo, no me enojo, simplemente te voy a decir que no es un halago.

¿Quisquillosa? Quizás. Pero no tengo por qué aceptar migajas si no las quiero.

Recogiendo migajas