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Siempre quiso ser libre

Ha muerto mi amiga del alma, mi compañera de viaje. Nuestra amistad inició en algún momento del kinder y se ha extendido hasta la eternidad porque ha dejado de existir, pero vivirá por siempre en mi memoria.

 

Como era de esperarse, mi primera pregunta fue ¿por qué? Salí a mi patio y me dirigí  a mi Creador. Y en la refrescante brisa de la noche él me abrazó y me llenó de paz.

 

Nuestra amistad no era tradicional. Teníamos muy poco en común. No teníamos los mismos gustos en nada. Pero nos unía una sed insaciable por el conocimiento de la verdad. Una necesidad de descubrir el por qué de todas las cosas.

 

Nuestras conversaciones raras veces fueron sobre otras personas, farándula o sobre los secretitos de nuestras vidas. De hecho, sé  muy poco sobre su vida privada. Siempre hablábamos de libros, en especial la biblia. En nuestro afán de saber más, juntas emprendimos un viaje espiritual que nos costó mucho pero que valió la pena.

 

En estos últimos años tratamos de reunirnos una vez al mes para comer y conversar  y compartir estas ideas tan hermosas que descubríamos.  Aún guardo los dos últimos libros que leí y que prometí prestarle en cuanto nos encontraramos. Hablabamos por teléfono casi todas las semanas y nos envíabamos mensajes de texto sobre aquellos descubrimientos que no podían esperar hasta la siguiente llamada o visita.

 

Recuerdo sus palabras finales dirigidas hacia mí la última vez que conversamos por teléfono. Al inicio de la conversación le había contado de mi visión para ella y le dije que lo había escrito en su muro. Hablamos por varios minutos pero antes de despedirse dijo: “Gracias, Dino, por lo que escribiste en mi muro de Facebook”. Fue la última vez que escuché su voz.

 

Recuerdo lo último que le dije mientras me despedía de ella en el hospital. “Julie, siempre has sido guerrera. Siempre has sido luchadora. Por favor no te rindas ahora. Te quiero, Julie”. Y le di un beso en la frente.

 

Se ha ido mi amiga. Siempre quiso ser libre. Era lo que más anhelaba. ¡Vuela, mi mariposa bella! Te llevo en el alma.

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