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Sin amenazas

Hace unos meses leí en un artículo la siguiente frase ‘Nada real puede ser amenazado’. Al inicio no entendí a qué se refería. El artículo hablaba de las relaciones amorosas entre dos personas. Finalmente, después de varios intentos, lo entendí: los celos, por inofensivos o adorables que parezcan, no tienen lugar en una relación cuando existe la seguridad de que los sentimientos son reales.

Por la naturaleza de mi trabajo, he escuchado historias impresionantes de las cosas que tanto hombres como mujeres han hecho cuando permiten que los celos les dominen. Me refiero a actos extremos como estrellar un carro contra la casa de alguien, golpear el carro de otra persona con un bate, acuchillar las cuatro llantas del carro de alguien, escribir cartas anónimas al jefe de alguien con información delicada y comprometedora. En fin, la lista es larga.

No critico estos actos ni los juzgo, pues cada quien decide qué hará con su dolor. Sólo me pregunto si valió la pena arriesgar la integridad personal de esa manera. Y me pregunto si en verdad quisiera estar con un hombre que estrella su carro contra la casa de su rival (real o imaginario).

Supongo que muchas personas olvidan que en una relación nuestro trabajo más importante es el de asegurarnos que nosotros seamos la pareja ideal. Es que perdemos demasiado tiempo tratando de cambiar a otros para que sean lo que nosotros queremos que sean. No hemos entendido aun que no podemos cambiar a los demás, pero sí somos responsables de nosotros mismos. ¡Con razón hay tantas parejas frustradas!

Te aconsejo que medites en esta frase hasta que captes su profundidad: ‘nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe.’ En cuanto lo entiendas, empezarás a amarte y aceptarte a ti misma y reconocerás que tú eres suficiente. Entonces llegarán a tu vida relaciones reales que no podrán ser amenazadas.


Thomas Hawk / iW / CC BY-NC

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