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Son rumores

Creo que este asunto de chismear se ha vuelto tan común que ya lo hemos empezado a ver como normal. Lo peor es que muchos lo hemos aceptado como un hábito cultural que no tiene nada de malo.

Ni siquiera voy a tratar de convencerte del daño que puedes hacerle a la reputación de alguien cuando decides compartir información clasificada. Creo que son pocos los que aun no comprenden esto.

Quiero hablarte del daño que te haces a ti misma cuando deliberadamente repites cuentos, alegaciones o rumores acerca de otros. Aparte de la mala fama de no ser una persona confiable, abres la puerta para que tu vida se llene de negativismo. Esto puede venir de muchas maneras: escasez, enfermedad, accidentes, pérdidas…

Cuando decides hablar mal de otros y resaltar lo malo que otros hacen o lo malo que les sucede, no te sorprendas si “repentinamente” tu carro se daña, pierdes un cliente importante o se te rompe el tacón antes de una cita importante.

En realidad las personas que constantemente están contando lo malo que les ocurre a otros o lo malo que otros hacen no son felices. Están heridas y por eso tratan de descargar un poquito de esa frustración pisoteando a los demás.

Si has caído en este mal hábito, toma el tiempo para analizar qué puede estar causando que te deleites en el sufrimiento y la vergüenza ajena. Descubre cuál es la raíz de tu propio dolor o inconformidad y decide ser mejor.

No te puedo decir la cantidad de veces que personas en quien confié me defraudaron con sus palabras. Eso duele. Sé que a ti también te ha sucedido.  Pero me consuela la idea de que en esta vida todo se paga.Bubbly orange slice.

 

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