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Tú en la calle

Lo he dicho muchas veces y lo seguiré diciendo: la única persona que sale perdiendo cuando tú te comportas de una manera incivilizada en la calle, eres tú. Creerás que ganaste pero presta atención porque lo que se hace se paga y a veces de inmediato.

En el supermercado voy acercándome a la caja con mi carrito. Una joven viene literalmente corriendo con dos emparedados y cinco latas de leche de coco y se atraviesa en mi camino, por casito me empuja y llega antes que yo a la caja.

El supermercado no estaba lleno. De hecho justo al lado la chica en la caja rápida estaba jugando con sus uñas. Pero a esta joven le pareció excelente idea competir conmigo.

Resulta que yo tranquilamente me puse detrás de ella y empecé a acomodar mis compras. (Sí, lo admito, todo tiene que estar puesto en cierto orden sobre el transportador.) Pero delante iba un señor que por alguna razón se estaba tardando.

Después de unos segundos, la joven apurada recogió sus artículos para dirigirse a otra caja. Al tratar de doblar la esquina para meterse a la fila de al lado, se le cayó uno de los emparedados. El envase de plástico se abrió y el emparedado se desarmó por completo en el piso.

Le tocó a la chica recoger los pedazos, hacer no sé qué con ellos e ir corriendo a buscar otro emparedado.

Cuando finalmente regresó a la fila, ya yo había pagado mis compras e iba saliendo del supermercado.

Moraleja: TODO ACTO DELIBERADO DE EGOÍSMO TIENE SUS CONSECUENCIAS. COMPÓRTATE EN LA CALLE O PASA TU PENA.


I-5 Design & Manufacture / Foter / CC BY-NC-ND

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