agosto 17, 2018

Segundas oportunidades

No creo en dar segundas oportunidades. Antes de que saques tu Biblia y me empieces a hablar del perdón, déjame explicar. No he dicho que no creo en perdonar. Lo que estoy diciendo es que perdonar no significa que automáticamente y obligatoriamente la persona debe recibir una segunda oportunidad.

He conversado con cientos de mujeres y hombres abusados físicamente. Casi todas las historias tienen algo en común: después del primer golpe o empujón el agresor se arrepintió y prometió que nunca más volvería a hacer eso. Por supuesto que la víctima le creyó y permaneció en la relación y por supuesto que le volvió a agredir. Lo mismo ocurre con el abuso verbal, económico, espiritual, sexual o cualquier otro; la víctima perdona y el que cometió la falta lo vuelve a hacer.

Hace muchos años una jovencita recién casada me contó que el marido le pegó en el carro después de una fiesta porque pensó que ella bailaba muy cerca de otro hombre. Obviamente mi consejo para ella fue: empaca tus cosas y regresa a la casa de tu mamá porque lo volverá a hacer. Con firmeza ella me aseguró que él estaba arrepentido hasta el punto en que tenía varios días sin comer y varias noches sin dormir porque decía que no merecía vivir por lo que le había hecho a ella. Pasaron los años y el tipo fue un esposo ejemplar. Pero un buen día así de la nada le metió una bofetada en público durante una reunión familiar. Ella quedó devastada. Él no supo qué hacer con esa segunda oportunidad.

Una niña adolescente empezó a dibujar penes en el tablero de su salón. Se le llamó la atención. Al poco tiempo trajo un condón y les explicó con detalles a sus amigas cómo usarlo. Se le llamó la atención. Unas semanas más tardes estuvo fumando en el baño. Se le castigó. Semanas más tarde trajo otro condón y esta vez lo paseó por la escuela en un libro de texto.

Una cliente me pagó con un cheque. El cheque rebotó. Tuve que ir a su oficina a buscar mi dinero. Unos meses más tarde volvió a aparecer para que le atendiera. Me prometió que su cuenta sí tenía fondos esta vez. Todo iba bien hasta que un buen día otro cheque rebotó. Tuve que ir a su oficina a buscar mi dinero. Varios meses más tarde volvió a solicitar terapia. Pidió pagar con cheque. Dijo que nunca más pasaría lo de antes porque ahora estaba mejor económicamente. Todo iba bien hasta que un día otro cheque rebotó.

Un cliente en el extranjero sacó una cita por videoconferencia. Llegó el día y la hora pactada y no llamó. Unas horas más tarde se disculpó porque hubo un enredo. Estableció otra cita. Llegó el día y la hora y no se apareció. Luego vino con el mismo cuento de problemas técnicos y emergencias.

¿Ves lo que te digo?

Demasiados seres humanos creen que una segunda oportunidad significa que aceptas sus errores así que pueden seguir haciendo lo mismo. No cambian. No mejoran. No crecen. Y lo peor es que quieren arrastrarte en su mediocridad.

No creo en segundas oportunidades. Desde un tiempo para acá ya las personas no tienen tres strikes porque mi vida no es un juego de beisbol. A la primera pierdes conmigo. Es así de sencillo.

6 Comments

  1. Karol agosto 17, 2018 9:17 am

    Es cierto, me he encontrado con hombres a los cuales les dejas claro que no puedes ofrecerles ningún tipo de relación a la que ellos aspiran y creen que es una oportunidad de seguir insistiendo, que fatalidad, pues simplemente consiguen lo contrario.

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    • Dinorah Blackman agosto 17, 2018 9:28 am

      ¡Uf! Ese sería un tema para un libro. Esa creencia que ‘no’ significa ‘si’ viene de novelas y películas.

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  2. Michelle agosto 17, 2018 10:34 am

    Selectivo en mi caso las segundas oportunidades, mis hijos merecen segundas oportunidades, pero para que se aprecien esas segundas oportunidad pienso juega un papel importante el valor del respeto hacia los demás, y el amor también.

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  3. Hilario Antonio Dawkins Crooks agosto 17, 2018 8:29 pm

    Vieras que yo si creo en la segunda oportunidad. Creo que el wue falló merece eda oportunidad de mostrar su capacidad de corregir su error y el afectado la oportunidad de sentir que le brindó la posibilidad al otro de reivindicarse.
    Aunque acepto wue algunas personas mal interpretan esa segunda oportunidad.

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  4. Joy Philip agosto 18, 2018 5:54 am

    Al leer el blog que escribiste regresé varios años atrás en el tiempo a mi primera relación donde el ex no entendió que no doy segundas oportunidades. Y peor aún si previo a la falta he sostenido una conversación indicando como voy a proceder si se llega a dar la falta. Inclusive detalle que faltas y acciones no iba a tolerar, así es que cuando hizo caso omiso o pensó que por el gran amor que le tenía no lo iba a dejar, fue todo lo contrario , lo dejé y seguí con mi vida. Yo puedo querer mucho a alguien, pero me quiero mucho más a mí. En ese momento hice una transformación total de mi vida. Fui a varias sesiones con una psicoterapeuta, grupos de apoyo, ejercicios, viajes, libros, talleres en fin cualquier forma de ayuda. Hoy en día soy sumamente feliz en todos los aspectos de mi vida. He aprendido y sigo aprendiendo cosas que me enriquecen y contribuyen a el plan de vida que me he trazado. Soy el vivido ejemplo del resultado de no dar segundas oportunidades, quizás a otros les funcione y cada cual es libre de vivir su vida como mejor le parezca, pero en mi mente siempre ronda el pensamiento de que si lo hace una vez y le das una nueva oportunidad, nada le impide hacerlo una segunda y hasta una tercera.

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  5. Mercia Van Horne agosto 18, 2018 12:42 pm

    Sí. No creo en segundas oportunidades. Todos sufrimos de algun fracaso en cualquier area de nuestras vidas. muchos son los que creen que ‘ las reglas se hicieron para romperse.’ Qué ignorancia! Cuando enfrentan las consecuencias y castigos, ahí comienza el llanto por oportunidad. Saben que no lo merecen. Otros creen que se merecen todo lo que se les antoja. (En fin, cada loco con su tema) Creo que la maduréz se mide en esto. Todos merecemos perdón pero segunda oportunidad es segun ‘el Chef’.

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