noviembre 10, 2017

¿Quién firma tu cheque?

Vivimos en una época en la que las personas están bastante confundidas en cuanto a la lealtad y a quién o quiénes se la deben. Es más, creo que el mismo concepto no le es claro y creen que lealtad es dejarse llevar por la corriente o seguir al más llorón.

Recientemente escuché una historia que me ha dejado pensando. Una conocida me comentó que contrató a una joven para trabajar en la caja en su negocio. Debido al tipo de negocio, ella le explicó que tendría que ser sus ojos y oídos. No era necesario espiar, pero sí tenía que estar pendiente de lo que estaba sucediendo con los demás empleados pues todos sabemos que si los trabajadores están inconformes, le pasarán ese malestar al cliente. Creo que perder clientes no es el propósito de ningún negocio.

Pasó el tiempo y todo parecía marchar bien hasta que un día ‘de la nada’ explotó una situación. Resulta que un empleado estaba muy molesto y vociferó su malestar de tal manera que la dueña de la empresa lo escuchó. Eso destapo una serie de situaciones vergonzosas que al parecer venían sucediendo desde hace mucho tiempo. La nueva cajera estaba al tanto de todo, pero prefirió participar del chisme.

Aparentemente varias semanas antes, otra empleada había divulgado algo que había prometido mantener en secreto y al hacer eso, los demás se sintieron traicionados y llegaron a la conclusión que la empresaria era mala persona, ladrona y una larga de lista de otros adjetivos calificativos negativos.

La empresaria se acercó a la cajera y le preguntó si ella estaba al tanto de lo sucedido. La chica confesó que sí, que desde el inicio ella supo lo que estaba ocurriendo porque el comentario que desató el tsunami había sido público. Si ella hubiese hablado en ese momento, la empresaria hubiese tenido la oportunidad de arreglar la situación, aclarar las dudas y evitar el ambiente tóxico que se creó.

Hay demasiadas personas que creen que le deben lealtad a sus compañeros pero no se dan cuenta de dos detallitos importantes: primero, un compañero de trabajo que te arrastra en su drama y pone en riesgo tu empleo no está interesado en tu bienestar. Segundo, tus compañeros de trabajos NO FIRMAN TU CHEQUE.

No sé cómo la empresaria terminó de resolver la situación con la cajera. Pero lo que sí sé, es que ella decidió que le debía lealtad a una persona que llevaba sólo semanas de conocer y eso para mí dice mucho.

Es muy fácil exigir esto y aquello cuando trabajas para alguien porque no sabes lo difícil que es manejar una empresa por pequeña que sea. La cultura popular nos ha inculcado que el jefe siempre es le malo y que hay que odiarlo y es necesario detestar los días lunes. Pero no te dicen que esa actitud es la que mantiene a tantas personas en la pobreza.

2 Comments

  1. beriz noviembre 11, 2017 10:59 am

    hola,cariño, yo soy empleada nueva en una clínica, cuando empeze trabajar,vi cosas qe no iban y empeze a contarle a la encargada, ella lo hizo publico a cada una de misxex compañeras digo ex,porque todas me detestan….. animo con tu tarea, mu buena…

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  2. Mercy noviembre 11, 2017 4:50 pm

    En las 3 empresas en que he trabajado hasta ahora siempre he sido la feliz cantante/creativa/humorista y no precisamente por no ver, encontrar o recibir nada malo. Ha sido mi elección ser quién soy. Y me siento realizada y feliz apesar de que ahora mismo esté desempleada.

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