Ofendida
Sin querer ofendí a una señora que acababa de conocer. Me la presentó una amiga y espontáneamente le dije: “¡me encantan tus ojos!”. Es que sus ojos eran una mezcla inusual de verde y café con destellos amarillos. No lo pude evitar. Pero la dama se ofendió. Supongo que supuso que me burlaba de ella […]
